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dijous, 24 de març de 2011

Biografia de l'Amin Maalouf

Amin Maalouf (Beirut, 25 de febrer del 1949), és un escriptor libanès en llengua francesa.

Els pares d'Amin Maalouf eren periodistes d'ascendència cristiana. La seva mare procedia d'una família tradicionalment catòlica i francòfona, i el seu pare, de formació anglòfona, procedia de la comunitat melquita. Amin Maalouf cursà estudis de sociologia i d'economia política en una escola jesuïta francesa i a la universitat francesa de Beirut. (És interessant la barreja total de llengues, religions i origens de la seva familia.)

Va treballar com periodista durant 12 anys. Fou director del diari an-Nahar fins al començament de la guerra civil libanesa del 1975, quan es va exiliar a França amb la seva dona i els seus tres fills, i on resideix des d'aleshores. Allà fou redactor en cap de la revista Jeune Afrique, cobrint nombrosos esdeveniments importants com la guerra de Vietnam o la revolució de l'Iran, i va fer reportatges en més de seixanta països. A partir del 1985, arran de l'èxit obtingut amb Les croades vistes pels àrabs, es dedica exclusivament a l'escriptura.

La seva obra es troba marcada per les seves pròpies vivències: la diversitat dels seus orígens, la convivència amb diferents llengües i religions, l'enfrontament entre comunitats i l'exili. En la ressenya de la UAB a l'ocasió de l'Any de la Mediterrània 2003/2004 es diu que "Maalouf combina la narració de fets històrics fascinants amb fantasia i amb idees filosòfiques. Les seves novel·les ofereixen una visió sensible i refinada dels valors i les actituds de les diferents cultures del Pròxim Orient i del Nord d'Àfrica i, en conjunt, del món mediterrani, entre les quals intenta sempre d'establir ponts de diàleg i de comprensió".

El 6 d'abril del 2006 va ser investit doctor honoris causa per la Universitat Rovira i Virgili i el juny del 2010 va rebre el premi Príncep d'Astúries de les lletres.

La majoria dels seus escrits han estat traduïts al català.

Obra

Novel·la

* Lleó l'africà (1986), premi de l'Amistat franco-àrab 1986

* Samarcanda (1988), que parla del poeta i savi Omar Khayyam

* Els jardins de llum (1991), biografia novel·litzada del profeta Mani

* El segle primer després de Beatrice (1992)

* La roca de Tanios (Premi Goncourt 1993)

* Les escales de Llevant (1996)

* El periple de Baldassare (2000). Un mercader genovès, instal·lat a Orient, se'n va a la recerca d'un llibre mític on es diu que s'hi troba "el centè nom", és a dir, el nom ocult de Déu. (Premi Jacques Audiberti-ville d'Antibes 2000)

Assaig

* Les croades vistes pels àrabs (1983)

* Les identitats que maten (1998)

* Orígens (Premi Méditerranée 2004)

* Un món desajustat (2009)

Llibret d'òpera

* L'amor de lluny (2000)

* Adriana Mater (2004)

I ara, per qui no hagi tingut prou, us engantxo aquí la ressenya que vaig fer de "Les identitats que maten" per a la UOC. Em van posar una A!! :)

Amin Maalouf es un periodista y escritor de origen libanés afincado en París. Entre sus múltiples identidades se encuentran, además, su lengua madre árabe, su comunidad familiar cristiana melquita, su profundo conocimiento tanto de la cultura de origen como de la adoptiva, un oficio de periodismo abandonado por el de escritor (director del semanario An -Nahar International o redactor jefe de Jeune Afrique) y una larga lista de obras de gran éxito, en las que aborda de manera lúcida y franca la difícil conciliación de Oriente y Occidente.

En esta obra en concreto, el análisis se realiza desde la perspectiva antropológica, con argumentos sencillos, directos y razonados, de una densidad que, en ocasiones, hace difícil la comprensión, pero en la que se aprecia la honestidad y valentía del escritor libanés.

La idea principal del libro gira en torno a la identidad, referida a “aquello que yo soy”. En el caso del autor coexisten varias identidades aparentemente incompatibles, y es desde la experiencia propia de donde obtiene los argumentos para defender su tesis.

La identidad se forma de distintos elementos. Con algunos de ellos nacemos, pero la gran parte se forman y transforman a lo largo de nuestra existencia. Ni siquiera con los que nacemos son totalmente definitorios de nuestra identidad, pues no es lo mismo nacer mujer en Kabul que en Oslo, ni mestizo en Nueva York o Angola. A lo largo de los años, las identidades se van formando en el seno de la familia o el entorno próximo, para acabar configurando el puzzle de identidades que forma cada ser.

En el caso de que se produzca un conflicto con alguna de ellas, es decir, alguna sea atacada (el color de la piel, la religión, la orientación sexual...) la persona herida suele reaccionar reafirmándose en aquello más atacado, de manera que una característica más de la persona pasa a ser la única. Las personas heridas en su identidad, que pueden formar comunidades enteras heridas, van a sentir la necesidad de paliar el miedo, el dolor, la afrenta, considerando que los otros se han merecido el castigo, pues son estos otros quienes han marcado la diferencia.

Tal vez sea una explicación demasiado simple, reconoce el autor, que se pregunta por qué grupos de personas de distintas religiones, nacionalidades, educaciones, culturas... pueden en un momento determinado transformarse en máquinas de matar y cometer los más crueles crímenes y genocidios. Gran conocedor y estudioso de la Historia, encuentra múltiples ejemplos de identidades atacadas, comunidades que ven con miedo como su religión, su lengua, su tradición se ve cuestionada, ridiculizada o prohibida por el que tiene el poder. Cuando se produce la guerra, el que mata no ve más que un sistema para evitar la amenaza, para acabar con ella, una manera de defender a los suyos, a sus hijos. Esto es un sentimiento legítimo, la justa afirmación de la identidad, pero que puede desembocar en la locura más salvaje.

Respecto a los observadores de estos hechos, la comunidad internacional, puede adoptar dos posiciones, igualmente criticadas por el autor. En algunos casos, se reparte el rol del lobo y el del cordero, como en Israel y Palestina, donde los “malos” siempre son los israelitas, y nuestra solidaridad se dirige hacia los palestinos. En otro caso, se carga de indulgencia hipócrita, con un sentimiento fatalista que justifica los actos como algo que lleva ocurriendo desde el principio de los tiempos y nunca cambiará. Recuerda el autor épocas en las que el esclavismo o la dominación de la mujer estaban institucionalizados, y consiguió cambiar.

Existen un tipo de personas, “fronterizas”, divididas entre dos identidades aparentemente irreconciliables, en cuya mano se encuentra el poder mediar en la solución de estos conflictos. Son aquellos, como el mismo autor, a caballo entre los dos bandos, como el hijo de padre servio y madre croata, de madre hutu y padre tutsi, que si logran asumir su doble identidad de manera natural, sin amenazas ni esquizofrenias, jamás intervendrán en un genocidio de sangre que implicaría negar la mitad de su persona, de su ascendencia y de su historia. Por el contrario, si se le empuja a elegir, enterrará una parte en defensa encarnizada de la otra, y se erigirá como el más salvaje defensor de su media identidad.


En el caso de la emigración, fenómeno que actualmente va de la mano con la mundialización, esto se complica: el primer sentimiento del emigrante es pasar desapercibido, mimetizarse. Como esto no ocurre en la mayor parte de las ocasiones, probablemente su posicion se radicalice al observar que su identidad principal es rechazada abiertamente. No se trata de aceptar la cultura, íntegra y sin modificación, del emigrante, más bien encontrar un equilibrio entre aquello que puede aportarse a la cultura de destino y lo que ésta puede aportar al emigrante. De esta manera, con la cordura como bandera, se puede caminar hacia la sociedad abierta, multicultural y pacífica. Tan bonito de enunciar, reconoce el autor, como de casi imposible aplicación.

Otro caso que se analiza es el de los países en proceso de desarrollo, de modernización. Sienten la necesidad de evolucionar, pero observan con diversos ojos que esta ansiada modernización les viene de la mano de Occidente, y en la mayor parte de los casos, de los estados unidos. El autor concreta al mundo islámico, que tan bien conoce, e intenta analizar las causas del polvorín musulmán, “gran amenaza”. Por una parte, la esencia misma del Islám, esta religión abierta y moderna, tolerante con la religión de los pueblos que formaron el vasto Imperio, en los tiempos en que el cristianismo era un yugo, una quema de brujas. Paradójicamente se ha quedado atrás en este camino que tan bien había iniciado. Y por el contrario, el cristianismo ha sido capaz de “modernizarse” y adaptarse a los tiempos que corren, más lento y con recelo, pero lo consigue.

Entonces, ¿es la religión la que condiciona a los pueblos, o los pueblos pueden llegar a influir en ésta? O planteado de otro modo, ¿la revolución industrial se produjo gracias al cristianismo o a pesar del cristianismo? Por lo tanto, es probable que no sea el Islam la causa de todos los males que asolan los países con esta confesión, y tal vez tenga mayor relevancia el hecho de que sean países pobres y con problemas de supervivencia básica. Una religión con tanta y tan variada historia, con tantos y tan variados fieles no puede demonizarse como única causa de un fenómeno de dimensiones globales. De esta manera, el argumento antes expuesto, el miedo de una sociedad ante la amenaza externa, que la hace refugiarse en su identidad más ancestral, la religión en este caso, puede explicar más que la confesión de por si. El ejemplo del autor, tan claro y evidente, recuerda que para entender lo ocurrido en Argelia se pueden leer miles de tomos sobre el Islam, que no aportarán ninguna luz. Pero un simple cuaderno que hable de colonización y descolonización puede explicarlo todo.

Por lo tanto, para la mayor parte de nuestro planeta la modernización viene de mano de Occidente, y ello suele implicar un rechazo a lo que son, una dolorosa tesitura que les obliga a elegir el abandono de su identidad primigenia por la adopción de unos valores, unas maneras y una cultura que siempre le van a ver como “el otro”.

En el caso de los países musulmanes, la primera necesidad de modernización no vino marcada por la radicalización religiosa, como muestran el caso de Atatürk, Muhammad Alí o Nasser, virrey de Egipto. ¿Cual fue la respuesta de Occidente?
Otras causas del resurgir de este extremismo islámico: la caída del comunismo, que en su fracaso hizo resurgir aquello que intentó desterrar, la religión. Por otro lado, la misma crisis de Occidente, que vende un modelo social del que ella misma duda. La necesidad de pertenecer a una comunidad, la necesidad de trascender esta existencia, la creciente desconfianza hacia políticas, filosofías, razón, modernidad...La verdadera democracia empieza a vislumbrarse como uno de los pocos caminos hacia la solución.

Respecto a la globalización como fenómeno, el autor observa otros problemas: el empobrecimiento cultural, una hegemonía americana en detrimento de las culturas, lenguas o expresiones minoritarias, lo que provoca bien la desaparición de éstas, bien el fenómeno de radicalización del que ya se ha hablado. Entender el funcionamiento de la mundialización y su influencia sobre estos comportamientos exacerbados es un paso más para “domesticar la pantera”.

Desgraciadamente, nuestra capacidad de hacer daño no siempre está a la altura de nuestra capacidad para repararlo. Se proponen pequeñas soluciones, siempre mediadas por el sincero deseo de conciliar identidades, de comprender al otro y tenderle la mano.

Tal vez, la conclusión final sea un ejercicio de humildad para los lectores occidentales: todos los seres humanos, sea cual sea nuestra lengua, origen, raza, confesión... sentimos lo mismo.

4 comentaris:

  1. M'ha semblat molt interessant aquest retrat de l'Amin Maalouf, tornaré a repetir llibre seu.
    Ai Lola! Com no t'havien de posar una A amb aquesta ressenya tan bona que has fet?
    Sempre és un privilegi poder llegir el que escriviu. M'encanta aquest bloc!!!

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  2. Viscaaaaaaaa!!! Però més gent s'hauria d'animar a escriure! Tu per exemple!!!

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  3. Segurament ho diu més clar a l'assaig, però gran part d'aquestes conclusions estan reflectides a la novel·la. Crec, vaja.

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